{"id":6967,"date":"2018-03-25T09:19:44","date_gmt":"2018-03-25T15:19:44","guid":{"rendered":"http:\/\/tambienestuya.com\/?p=6967"},"modified":"2018-04-02T01:28:22","modified_gmt":"2018-04-02T06:28:22","slug":"hossana-o-crucificalo-cual-sera-tu-clamor","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/tambienestuya.com\/?p=6967","title":{"rendered":"\u00a1\u00bbHOSSANA!\u00bb O \u00ab\u00a1CRUCIF\u00cdCALO!\u00bb \u00bfCU\u00c1L SER\u00c1 TU CLAMOR?"},"content":{"rendered":"<h3 class=\"titulointerior\"><\/h3>\n<p><!--more--><\/p>\n<p>Homil\u00eda del Papa Francisco en el Domingo de Ramos<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter size-full wp-image-6968\" src=\"http:\/\/tambienestuya.com\/wp-content\/uploads\/2018\/03\/f58fe0bb9af09ff319512d630816342f.jpg\" alt=\"\" width=\"1305\" height=\"900\" srcset=\"https:\/\/tambienestuya.com\/wp-content\/uploads\/2018\/03\/f58fe0bb9af09ff319512d630816342f.jpg 1305w, https:\/\/tambienestuya.com\/wp-content\/uploads\/2018\/03\/f58fe0bb9af09ff319512d630816342f-300x207.jpg 300w, https:\/\/tambienestuya.com\/wp-content\/uploads\/2018\/03\/f58fe0bb9af09ff319512d630816342f-768x530.jpg 768w, https:\/\/tambienestuya.com\/wp-content\/uploads\/2018\/03\/f58fe0bb9af09ff319512d630816342f-1024x706.jpg 1024w\" sizes=\"auto, (max-width: 1305px) 100vw, 1305px\" \/><\/p>\n<p>A continuaci\u00f3n, el texto completo de la homil\u00eda:<\/p>\n<p>Jes\u00fas entra en Jerusal\u00e9n. La liturgia nos invit\u00f3 a hacernos part\u00edcipes y tomar parte de la alegr\u00eda y fiesta del pueblo que es capaz de gritar y alabar a su Se\u00f1or; alegr\u00eda que se empa\u00f1a y deja un sabor amargo y doloroso al terminar de escuchar el relato de la Pasi\u00f3n. Pareciera que en esta celebraci\u00f3n se entrecruzan historias de alegr\u00eda y sufrimiento, de errores y aciertos que forman parte de nuestro vivir cotidiano como disc\u00edpulos, ya que logra desnudar los sentimientos contradictorios que tambi\u00e9n hoy, hombres y mujeres de este tiempo, solemos tener: capaces de amar mucho\u2026 y tambi\u00e9n de odiar -y mucho-; capaces de entregas valerosas y tambi\u00e9n de saber \u00ablavarnos las manos\u00bb en el momento oportuno; capaces de fidelidades pero tambi\u00e9n de grandes abandonos y traiciones.<\/p>\n<p>Y se ve claro en todo el relato evang\u00e9lico que la alegr\u00eda que Jes\u00fas despierta es motivo de enojo e irritaci\u00f3n en manos de algunos.<\/p>\n<p>Jes\u00fas entra en la ciudad rodeado de su pueblo, rodeado por cantos y gritos de algarab\u00eda. Podemos imaginar que es la voz del hijo perdonado, del leproso sanado o el balar de la oveja perdida que resuena con fuerza en ese ingreso. Es el canto del publicano y del impuro; es el grito del que viv\u00eda en los m\u00e1rgenes de la ciudad. Es el grito de hombres y mujeres que lo han seguido porque experimentaron su compasi\u00f3n ante su dolor y su miseria\u2026 Es el canto y la alegr\u00eda espont\u00e1nea de tantos postergados que tocados por Jes\u00fas pueden gritar: \u00abBendito el que llega en nombre del Se\u00f1or\u00bb. \u00bfC\u00f3mo no alabar a Aquel que les hab\u00eda devuelto la dignidad y la esperanza? Es la alegr\u00eda de tantos pecadores perdonados que volvieron a confiar y a esperar.<\/p>\n<p>Esta alegr\u00eda y alabanza resulta inc\u00f3moda y se transforma en sinraz\u00f3n escandalosa para aquellos que se consideran a s\u00ed mismos justos y \u00abfieles\u00bb a la ley y a los preceptos rituales. Alegr\u00eda insoportable para quienes han bloqueado la sensibilidad ante el dolor, el sufrimiento y la miseria. Alegr\u00eda intolerable para quienes perdieron la memoria y se olvidaron de tantas oportunidades recibidas. \u00a1Qu\u00e9 dif\u00edcil es comprender la alegr\u00eda y la fiesta de la misericordia de Dios para quien quiere justificarse a s\u00ed mismo y acomodarse! \u00a1Qu\u00e9 dif\u00edcil es poder compartir esta alegr\u00eda para quienes solo conf\u00edan en sus propias fuerzas y se sienten superiores a otros!<\/p>\n<p>As\u00ed nace el grito del que no le tiembla la voz para gritar: \u00ab\u00a1Crucif\u00edcalo!\u00bb. No es un grito espont\u00e1neo, sino el grito armado, producido, que se forma con el desprestigio, la calumnia, cuando se levanta falso testimonio. Es la voz de quien manipula la realidad y crea un relato a su conveniencia y no tiene problema en \u00abmanchar\u00bb a otros para acomodarse. El grito del que no tiene problema en buscar los medios para hacerse m\u00e1s fuerte y silenciar las voces disonantes. Es el grito que nace de \u00abtrucar\u00bb la realidad y pintarla de manera tal que termina desfigurando el rostro de Jes\u00fas y lo convierte en un \u00abmalhechor\u00bb. Es la voz del que quiere defender la propia posici\u00f3n desacreditando especialmente a quien no puede defenderse. Es el grito fabricado por la \u00abtramoya\u00bb de la autosuficiencia, el orgullo y la soberbia que afirma sin problemas: \u00abCrucif\u00edcalo, crucif\u00edcalo\u00bb.<\/p>\n<p>Y as\u00ed se termina silenciando la fiesta del pueblo, derribando la esperanza, matando los sue\u00f1os, suprimiendo la alegr\u00eda; as\u00ed se termina blindando el coraz\u00f3n, enfriando la caridad. Es el grito del \u00abs\u00e1lvate a ti mismo\u00bb que quiere adormecer la solidaridad, apagar los ideales, insensibilizar la mirada\u2026 el grito que quiere borrar la compasi\u00f3n.<\/p>\n<p>Frente a todos estos titulares, el mejor ant\u00eddoto es mirar la cruz de Cristo y dejarnos interpelar por su \u00faltimo grito. Cristo muri\u00f3 gritando su amor por cada uno de nosotros; por j\u00f3venes y mayores, santos y pecadores, amor a los de su tiempo y a los de nuestro tiempo. En su cruz hemos sido salvados para que nadie apague la alegr\u00eda del evangelio; para que nadie, en la situaci\u00f3n que se encuentre, quede lejos de la mirada misericordiosa del Padre. Mirar la cruz es dejarse interpelar en nuestras prioridades, opciones y acciones. Es dejar cuestionar nuestra sensibilidad ante el que est\u00e1 pasando o viviendo un momento de dificultad. \u00bfQu\u00e9 mira nuestro coraz\u00f3n? \u00bfJesucristo sigue siendo motivo de alegr\u00eda y alabanza en nuestro coraz\u00f3n o nos averg\u00fcenzan sus prioridades hacia los pecadores, los \u00faltimos y olvidados?<\/p>\n<p>Queridos j\u00f3venes, la alegr\u00eda que Jes\u00fas despierta en ustedes es motivo de enojo e irritaci\u00f3n en manos de algunos, ya que un joven alegre es dif\u00edcil de manipular.<\/p>\n<p>Pero existe en este d\u00eda la posibilidad de un tercer grito: \u00abAlgunos fariseos de entre la gente le dijeron: Maestro, reprende a tus disc\u00edpulos\u00bb y \u00e9l responde: \u00abYo les digo que, si \u00e9stos callan, gritar\u00e1n las piedras\u00bb (Lc 19,39-40).<\/p>\n<p>Hacer callar a los j\u00f3venes es una tentaci\u00f3n que siempre ha existido. Los mismos fariseos increpan a Jes\u00fas y le piden que los calme y silencie.<\/p>\n<p>Hay muchas formas de silenciar y de volver invisibles a los j\u00f3venes. Muchas formas de anestesiarlos y adormecerlos para que no hagan \u00abruido\u00bb, para que no se pregunten y cuestionen. Hay muchas formas de tranquilizarlos para que no se involucren y sus sue\u00f1os pierdan vuelo y se vuelvan enso\u00f1aciones rastreras, peque\u00f1as, tristes.<\/p>\n<p>En este Domingo de ramos, festejando la Jornada Mundial de la Juventud, nos hace bien escuchar la respuesta de Jes\u00fas a los fariseos de ayer y de todos los tiempos: \u00abSi ellos callan, gritar\u00e1n las piedras\u00bb (Lc 19,40).<\/p>\n<p>Queridos j\u00f3venes: Est\u00e1 en ustedes la decisi\u00f3n de gritar, est\u00e1 en ustedes decidirse por el Hosanna del domingo para no caer en el \u00abcrucif\u00edcalo\u00bb del viernes&#8230; Y est\u00e1 en ustedes no quedarse callados. Si los dem\u00e1s callan, si nosotros los mayores y los dirigentes callamos, si el mundo calla y pierde alegr\u00eda, les pregunto: \u00bfUstedes gritar\u00e1n?<\/p>\n<p>Por favor, dec\u00eddanse antes de que griten las piedras.<\/p>\n<p>(Solemnidad del Domingo de Ramos, 25 de Marzo 2018)<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-6967","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-uncategorized"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/tambienestuya.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/6967","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/tambienestuya.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/tambienestuya.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/tambienestuya.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/tambienestuya.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=6967"}],"version-history":[{"count":2,"href":"https:\/\/tambienestuya.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/6967\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":6989,"href":"https:\/\/tambienestuya.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/6967\/revisions\/6989"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/tambienestuya.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=6967"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/tambienestuya.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=6967"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/tambienestuya.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=6967"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}