I. Fiesta de Jesús Buen Pastor ( 4º domingo de Pascua )

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1 «En verdad, en verdad os digo: el que no entra

por la puerta en el redil de las ovejas,

sino que escala por otro lado, ése es un ladrón y un salteador;

2 pero el que entra por la puerta es pastor de las ovejas.

3 A éste le abre el portero, y las ovejas escuchan su voz; y a sus ovejas las llama una por una y las saca fuera.

4 Cuando ha sacado todas las suyas, va delante de ellas, y las ovejas le siguen, porque conocen su voz.

5 Pero no seguirán a un extraño, sino que huirán de él, porque no conocen la voz de los extraños.»

6 Jesús les dijo esta parábola, pero ellos no comprendieron lo que les hablaba.

7 Entonces Jesús les dijo de nuevo: «En verdad, en verdad os digo: yo soy la puerta de las ovejas.

8 Todos los que han venido delante de mí son ladrones y salteadores; pero las ovejas no les escucharon.

9 Yo soy la puerta; si uno entra por mí, estará a salvo; entrará y saldrá y encontrará pasto.

10 El ladrón no viene más que a robar, matar y destruir.Yo he venido para que tengan vida y la tengan en abundancia.

11 Yo soy el buen pastor. El buen pastor da su vida por las ovejas.

12 Pero el asalariado, que no es pastor, a quien no pertenecen las ovejas, ve venir al lobo, abandona las ovejas y huye, y el lobo hace presa en ellas y las dispersa,

13 porque es asalariado y no le importan nada las ovejas.

14 Yo soy el buen pastor; y conozco mis ovejas y las mías me conocen a mí,

15 como me conoce el Padre y yo conozco a mi Padre y doy mi vida por las ovejas.

16 También tengo otras ovejas, que no son de este  redil; también a ésas las tengo que conducir y escucharán mi voz; y habrá un solo rebaño, un solo pastor.

17  Por eso me ama el Padre, porque doy mi vida, para recobrarla de nuevo.

18  Nadie me la quita; yo la doy voluntariamente. Tengo poder para darla y poder para recobrarla de nuevo; esa es la orden que he recibido de mi Padre.» 

(. . .)

26  pero vosotros no creéis porque no sois de mis ovejas.

27  Mis ovejas escuchan mi voz; yo las conozco y ellas mi siguen.

28  Yo les doy vida eterna y no perecerán jamás, y nadie las arrebatará de mi mano.

29  El Padre, que me las ha dado, es más grande que todos, y nadie puede arrebatar nada de la mano del Padre.

30  Yo y el Padre somos uno.» 

(Juan:10)

4  «¿Quién de vosotros que tiene cien ovejas, si pierde una de ellas, no deja las 99 en el desierto, y va a buscar la que se perdió hasta que la encuentra?

5  Y cuando la encuentra, la pone contento sobre sus hombros;

6  y llegando a casa, convoca a los amigos y vecinos, y les dice: “Alegraos conmigo, porque he hallado la oveja que se me había perdido.”

7  Os digo que, de igual modo, habrá más alegría en el cielo por un solo pecador que se convierta que por 99 justos que no tengan necesidad de conversión. 

(Lucas:11)

12  ¿Qué os parece? Si un hombre tiene cien ovejas y se le descarría una de ellas, ¿no dejará en los montes las noventa y nueve, para ir en busca de la descarriada?

13  Y si llega a encontrarla, os digo de verdad que tiene más alegría por ella que por las 99 no descarriadas.

14  De la misma manera, no es voluntad de vuestro Padre celestial que se pierda uno solo de estos pequeños.

(Mateo:18)

(Domingo 26 de Abril)

“EL BUEN PASTOR DEJA A LAS 99 POR IR EN POS DE LA OVEJA PERDIDA” 

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(Últimos Llamados de La Misericordia de Dios, antes de que la oscuridad se cierna sobre vosotros)

Año de El Señor 2015

Y María Del Getsemaní

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